¿Cortar o no cortar? ¿Esa es la cuestión? Más bien no, se trata de saber por dónde cortar. Muchas veces en el blog te hemos recomendado llenar el encuadre, cortar cabezas o todo lo que sea necesario para que tu fotografía gane en impacto. Cortar está bien, pero cortando bien. De eso va el artículo de hoy. Te voy a dar las claves para que sepas por dónde es o no recomendable hacer el corte a la hora de encuadrar tu fotografía. Porque no, no es lo mismo cortar por los tobillos que por la mitad del muslo.

Existen ciertas reglas básicas, que no es que alguien llegara un día y dijera: por aquí sí y por aquí no”. Sino que son reglas derivadas de lo que se ha comprobado que funciona y lo que no. También es cierto que, en ocasiones, la creatividad de uno mismo está por encima de cualquier regla. Eso sí, para ello tiene que haber una clara intención, un motivo para saltarse la regla. Si es por desconocimiento de la norma, ten por seguro que será demasiado evidente y no funcionará.

En retratos

Vamos a ver primero por dónde se puede cortar en un retrato y por donde corremos el grave riesgo de estropear la imagen. Sabrás que existen distintos tipos de planos fotográficos; si no lo sabes, ahora es el momento de que lo descubras ;). Lo digo porque es probable que al decir retrato pienses solo en un rostro, sin embargo, un retrato también puede ser de cuerpo entero o de medio cuerpo, etcétera. Esto es importante ahora porque no sólo hablaré de cortar por una oreja o no, sino también hablaremos de extremidades.

La regla básica en retratos es no cortar nunca por las articulaciones. No queda bien. Es como si de alguna forma le amputáramos un miembro al sujeto. Esa es la impresión a nivel inconsciente que nos provoca y por eso no suele funcionar.

Como orientación, te pongo un esquema de por dónde queda bien cortar (morado) y por dónde no queda tan bien (amarillo precaución 😉 ). Añado el azul para dos zonas que quiero matizar más abajo.

Morado sí, amarillo no. Azul… ¡con matices!

Como verás, las líneas amarillas son las que coinciden con dedos o articulaciones, también con las orejas (si vas a prescindir de una oreja, o de las dos, mejor que sea por completo, no un trozo). También he señalado en amarillo la barbilla. Lo siento, cortar a mitad de la barbilla queda raro, sin embargo, por la frente puedes cortar sin problemas, normalmente. Aquí tienes un ejemplo, ¿qué imagen te parece “más agradable” a la vista?

Seguramente te gustará más la de la izquierda, ¿cierto?

Aquí otra comparación, si te fijas, la imagen de la izquierda tiene zonas que están cortadas, no hay espacio alrededor de todo el bebé, sin embargo, funciona. Al contrario que la de la derecha, que los cortes son demasiado agresivos (manos y rodilla).

Cuidado con el lugar del corte 😉

Hablando de rodillas, en este ejemplo lo verás más claro… Ahora que ves las dos, ¿por dónde cortarías tú?

Ahora vamos a ver esas partes con matices, el cuello y las espinillas como le llamamos por mi tierra. Son las partes que he señalado en azul. Muchos fotógrafos las señalan como zonas buenas o aceptables de corte, sin embargo, a mí no me terminan de cuadrar, o al menos no siempre.

Lo vemos mejor con ejemplos, pero decide tú. Primero las “espinillas”, a mí a mitad de muslo me parece que suelen quedar bien todas las fotos, pero cortar a mitad de camino de la rodilla y del tobillo no me parece que suela funcionar, me da la impresión de que falta algo en la imagen, algo me chirría, y mira que he cometido este fallo muchísimas veces, y no terminaba de ver qué pasaba. Otra comparación, ¿qué encuadre te gusta más?

¿Cuál prefieres? ¿Izquierda o derecha?

En este caso, a mí me parece más agradable el encuadre de la izquierda, creo que funciona mejor. ¿Coincides conmigo?

La otra parte del cuerpo a la que le pondría matices es al cuello. Vale, muchos dicen que se puede cortar por el cuello sin problemas. ¿Seguro? Si pones un poco de atención verás que no en cualquier parte del cuello. A mí algunas fotos me parecen más decapitaciones (perdón por la exageración) que retratos. Dejar algo de aire y cortar más bien cerca de las clavículas creo que queda mucho mejor que cortar justo al principio o mitad de cuello. Bellezas aparte, mira estas dos imágenes, las dos están cortadas por el cuello, pero creo que la sensación es muy diferente. La foto de la chica se ha cortado algo por debajo y no da tanta sensación de agobio como la del chico, ¿no te parece?

Otras fotografías

No sólo en retratos hemos de fijarnos en el lugar de corte. En cualquier otra fotografía tenemos en cuenta la composición, la forma en que colocamos los elementos dentro del encuadre. Unas veces optamos por el espacio negativo:

Espacio negativo para dar más protagonismo

Otras, sin embargo, preferimos rellenar el encuadre:

Cortar para rellenar el encuadre

Estos son dos recursos muy valiosos que debes tener en cuenta a la hora de componer tu imagen. Ahora bien ¿qué pasa cuando nos quedamos a mitad de camino? ¿Cómo lo hacemos si no queremos ni rellenar ni dejar espacio negativo?

Muchas veces, no hace falta que un objeto aparezca entero para que se pueda admirar su belleza, nuestro cerebro es capaz de completar la imagen, sobre todo cuando se trata de figuras geométricas o formas reconocibles.

No es necesario encuadrar toda la puerta

¿Se podría haber encuadrado toda la puerta? Por supuesto, también se podría haber realizado una fotografía, incluso mejor, con la puerta entera. ¿Pero crees que así funciona? Si te parece que sí, puedes tomarlo como truco si en el otro lado hay un grupo de inamovibles que se han empeñado en estropearte la foto ;).

Imagina un plato de comida de esos que da pena estropear puesto sobre una mesa cuidadosamente puesta, con todo lujo de detalles. ¿Qué tal si lo cortas por la mitad y dejas ver parte de la decoración de la mesa? ¿Qué tal si sólo muestras los pies de una pareja para insinuar una historia sin mostrar nada?

La clave muchas veces está en encontrar el equilibrio visual. Igual que existen unas “normas” para saber por dónde cortar en un retrato, en el resto de fotografías es más un entrenamiento del ojo en cuanto a equilibrio se refiere. No te agobies, lo vas a ir descubriendo poco a poco, con la práctica. También puedes apoyarte en otras “leyes” como la de los tres tercios o la de la mirada. Pueden ser una buena guía ante la duda ;).

Pequeño ejercicio

Ahora te voy poner una galería con dos tipos de fotos, unas en la que creo que el encuadre es agradable y otras en la que, bajo mi humilde opinión, algo no termina de funcionar. La idea es que las observes, te fijes por dónde corta el encuadre, que trates de averiguar si funciona o no. En caso de que algo te chirríe, intenta averiguar qué es. A partir de aquí podrás aplicarlo en tus fotos.

Y ahora… ¿qué tal si practicas un poco? De nada te servirá haber leído este artículo si no lo pones en práctica. Eso sí, si te ha parecido mínimamente útil, te voy a pedir que lo compartas en tu red social favorita antes de ponerte a practicar con la cámara. ¡Gracias y hasta pronto!

Tu Guía de Iniciación en el Mundo del Retrato

2 Respuestas

  1. Ruben Ricardo Arteaga

    Los cortes suelen ser necesarios en casos muy concretos donde el fotógrafo desea que se centre la mirada de quien contempla la foto . Se presentan casos donde la premura de la toma, permite que objetos indeseables en el recuadro fotográfico aparezcan, malogrando el registro. Hay cortes por ejemplo, que, por el mismo motivo antes señalado, permiten al fotógrafo encontrarse con sorpresas muy agradables; y estas son: varias fotos en una. Es por ello que siempre me acompaña una frase de P Picasso, “Primero hacer, luego experimentar; y por último, REFLEXIONAR”. De seguro, así, el eureka será cierto.

    Responder

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.