No sé si alguna vez te habrás planteado hasta qué punto el formato en el que haces tus fotografías condiciona el resultado final. Es posible que lo intuyas en cierto modo y que, por práctica, intuición, o visión, le saques partido a cada uno de ellos sin ser muy consciente de por qué.

Hoy me he propuesto explicarte que los formatos fotográficos van más allá de cuadrado,  rectangular, vertical u horizontal. Vengo a explicarte la teoría, el porqué de cada uno de ellos, sus puntos fuertes y sus puntos débiles.

Porque quizá había algo que se te escapaba al utilizarlos, porque quizá no te habías animado demasiado al resto de formatos, porque el saber no ocupa lugar y porque siempre se aprende algo nuevo que te puede ser de utilidad (por lo menos eso espero 😉 ).

Dicho esto, vamos a ver los diferentes formatos fotográficos y cómo sacarles el máximo partido.

El visor

Sí, aunque no es un formato en sí, es evidente que componemos las imágenes a través de él (mayoritariamente). Es este primer aspecto el primero en condicionar el resultado final de nuestras fotografías. Lo que vemos es rectangular en una cámara diseñada para trabajar en horizontal.

Si bien (con práctica) podemos abstraernos de lo que vemos a través del visor y componer en otros formatos, lo cierto es que a priori esto nos condiciona bastante.

El ojo humano

No se han diseñado los visores y las cámaras en horizontal porque sí o para fastidiar a los que nos gusta el formato vertical ;), se han diseñado para adaptarse a la mirada humana, que no sólo condiciona el diseño de nuestras cámaras, sino sobre todo nuestra forma de hacer y leer las imágenes.

La visión humana es horizontal, binocular (dos ojos) y se caracteriza por enfocar con nitidez un ángulo estrecho mientras que la imagen que lo rodea se desdibuja progresivamente a medida que se aleja del punto donde ponemos el foco. No obstante, el ojo se mueve rápidamente por la escena, permitiéndonos tener una imagen perfectamente nítida a medida que analizamos la escena sin ni siquiera ser conscientes de esas zonas sin nitidez.

Formato 3:2

Tras esta pequeña introducción, veamos cuáles son los formatos más comunes utilizados hoy en día en fotografía, empezando por el 3:2 que, si vienes del mundo analógico, seguro te es muy familiar, ya que es el que tenían los carretes estándares con los que solíamos trabajar la inmensa mayoría de aficionados a la fotografía.

Este tipo de formato se hereda directamente del 35mm y se caracteriza por unas proporciones alargadas. Es el formato que mejor se adapta a nuestro sistema intuitivo de composición en horizontal, ya que se adecúa perfectamente a nuestra visión, al horizonte y a la organización de los elementos en formato horizontal. Si, en cambio, optamos por trabajar en vertical, veremos que se adapta bien también a la figura humana o a elementos marcadamente verticales.

En este formato, la direccionalidad está muy marcada, trabajemos en horizontal o en vertical y condiciona mucho la composición y el resultado de la imagen.

Formato 3:2 o 35mm

Formato 4:3

Es el formato que han adaptado la mayoría de cámaras de gama aficionada baja o media y de los móviles por considerarse el formato más natural. En este caso, la direccionalidad no está tan marcada como en el 3:2, y se adecúan mejor a la vista y sobre todo a pantallas y a impresiones.

Seguramente es el que utilices si trabajas en digital. Se adapta muy bien tanto a imágenes verticales como a horizontales, en especial a las primeras.

Su punto fuerte es la maleabilidad que tienen sus proporciones, que permiten trabajar las líneas y las composiciones de forma cómoda y no tan marcada y predefinida por la forma del encuadre en sí.

Formato 4:3

Formato cuadrado 1:1

Si bien plataformas como Instagram lo han puesto muy de moda y ahora nos parece un formato muy común, lo cierto es que, hasta ahora, estaba destinado a imágenes muy concretas y específicas.

Componer en formato cuadrado no siempre es sencillo, ya que su simetría, equilibrio y falta de direccionalidad, pueden hacernos caer fácilmente en composiciones faltas de interés o descompensadas (normalmente todos los elementos tienen una línea dominante que solemos adaptar al lado más largo del encuadre).

Para huir del aburrimiento de la simetría (que puede ser interesante en ocasiones, por supuesto, pero no siempre), hay que intentar buscar romperla en la composición. Bien a través del espacio negativo, las líneas, la situación del elemento principal en el encuadre, el color, etcétera.

Formato 1:1 (cuadrado)

Panorámico

Ya hemos hablado de cómo las imágenes horizontales tienen un atractivo natural para el ser humano. Las fotografías panorámicas son la culminación de la horizontalidad y, gracias a las herramientas de edición, no necesitamos una cámara específica ni grandes conocimientos para exprimir todas sus posibilidades.

Ahora bien, las fotografías panorámicas exigen una anticipación mental del resultado; es decir, debemos imaginar la imagen previamente y escoger la mejor composición sin ver el resultado hasta que trabajemos su edición.

Las panorámicas de hoy en día no son más que una sucesión de imágenes que recorren una misma escena, puestas una al lado de la otra a través de un programa de edición que se encarga de hacer que estas encajen a la perfección creando una imagen sin interrupciones.

Es por eso que debemos anticipar su aspecto en cuanto a composición y encuadre y también respecto a cuantas fotografías queremos utilizar. Cuantas más utilicemos, más alargada será la imagen, pero te hará perder progresivamente la zona superior e inferior de la foto (quedará más estrecha), por lo que tampoco hay que pasarse ;).

Y por supuesto no dudes en salir de lo convencional y ponerte a trabajar las panorámicas en vertical. Te sorprenderás ;).

Panorámico

Es evidente que cada formato tiene su utilidad y su momento, ¿verdad? aunque es posible que para tu día a día el que mejor te funcione sea el 4:3; no sólo por ser el que viene por defecto en la mayoría de cámaras no profesionales y en los smartphones, sino porque, además, es el que mejor se adapta a las diferentes pantallas y formatos de impresión.

Y hasta aquí el artículo de hoy. Espero que te haya parecido interesante y que te haya servido para ser consciente de que el formato fotográfico que utilizamos no sólo existe sino que condiciona muchísimo nuestras imágenes.

¿Te animas a probar alguno diferente? Hazlo, verás como te obliga a esforzarte más en tus composiciones, abrirá tu mente y potenciará tu creatividad.

Pero antes de hacerlo no olvides compartir este artículo en tu red social favorita para que le llegue al mayor número de personas posible. Gracias y hasta la próxima.

2 Respuestas

  1. Jesus

    Siento discrepar. Atribuir en la actualidad el formato 4:3 a cámaras de nivel medio y/o bajo es totalmente incorrecto. ¿Acaso una Olympus OMD-EM1 MkII es de gama baja o media?. Y eso sin mencionar a las cámaras de nivel de Panasonic que también usan el formato 4:3. Hay que tener precaución a la hora de hacer un artículo porque lo que antes era, ahora no lo es, y el formato 4:3 también se usa en cámaras de nivel profesional.

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  2. Sergio Gisbert

    ¡Muy buen aporte Alexa! Es cierto que cada vez más utilizamos el formato cuadrado y es más complicado de trabajar, aunque mi preferido y viendo el estilo de pantallas, televisores, etc. me gusta cada vez más el 16:9 o panorámico.

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