materiales para limpiar un trípode
Fotografías de Caro Musso.

Cómo limpiar tu trípode (Y darle larga vida)

El trípode es uno de esos accesorios que a veces no le prestamos el cariño que se merece. Y claro, esperamos que nos dure eternamente. Lamentablemente, si no lo cuidas bien acaba pasándote factura. Por eso hoy te traigo un artículo para que lo cuides y lo mimes con el fin de alargar su vida. Voy a mostrarte como limpiar tu trípode.

¿Por qué limpiar el trípode y cuándo?

Sabemos que tenemos que limpiar la cámara de vez en cuando, pero ¿el trípode por qué? Este tiene principalmente dos enemigos principales. La arena y el salitre. Si eres de los que lo llevan a la playa, lo meten en el agua, viaja por desiertos, lugares arenosos o con tierra, barro o similar o te escapas a fotografiar las auroras boreales, por poner algunos ejemplos, este artículo te interesa.

Es importante mantener el trípode limpio normalmente, pero es básico limpiarlo a la vuelta de cada uno de estos lugares en los que el trípode ha sido expuesto a elementos enemigos de su buen funcionamiento.

Si escuchas un chirrido al extender las patas, si se atasca, si cuesta extenderlas o desenroscarlas, o incluso el salitre es visible… colega, tu trípode necesita una limpieza en profundidad. Ahora te mostraré cómo.

Ahora bien, si tu trípode no sale de casa o del estudio, ya puedes relajarte. No del todo, pero con un mantenimiento básico vas que te matas, como dicen por mi tierra. Veamos el mantenimiento básico o habitual y después entramos en materia y vemos la limpieza en profundidad.

Limpieza básica

Como cualquier otro objeto, el trípode se ensucia, el polvo, las manos sucias, algo que cae cerca y salpica… Para mantener este tipo de suciedad, con que esporádicamente (puede ser una vez al año) hagas la siguiente limpieza es más que suficiente.

  1. Meter trípode extendido en la bañera o ducha.
  2. Enjuagar con el agua del grifo.
  3. Si tiene alguna mancha frotar con un trapo suave (si es necesario ponle un poco de jabón)
  4. Dar la vuelta para que suelte todo el agua que se haya podido introducir en los tubos.
  5. Secar muy bien con un trapo y dejar extendido para que terminen de secarse los lugares a los que no llega el trapo.

El agua dulce no estropea el trípode, pero sí que la humedad puede provocar corrosión en algunos metales por lo que, tanto después de esta ducha o de volver de una sesión en la que el trípode haya podido mojarse (agua de lluvia, río, piscina… ) déjalo extendido para asegurarte de que se seca bien.

También es conveniente, cuando lo lleves por la hierba, caminos de tierra o lugares muy sucios, que limpies los pies a la vuelta, no hace falta que limpies el trípode cada vez, pero un repasillo a los pies siempre le vendrá bien 😉 .

Y, ni que decir tiene, que si ha estado en contacto con agua salada, antes de moverte del sitio, que le saques el agua que haya podido entrar. Poniéndolo boca a bajo, quitando los topes de las patas, etc., pero que no quede agua salada dentro de los tubos. Y al llegar a casa enjuágalo con agua dulce y sécalo bien.

Aquí una galería de cómo duchar a tu trípode 😉

Limpieza profunda

Esta es la que te va a tocar hacer después de un viaje largo en el que tu trípode haya sufrido ciertos abusos ;), de una visita a la playa, al desierto o cualquier otro lugar con arena, barro o salitre. Es lo que hay si quieres que tu trípode sobreviva y no tengas que comprarte otro.

Materiales

Aquí una lista de los materiales que necesitas para limpiar el trípode:

  • Trípode a limpiar, básico, of course
  • Agua caliente/templada con jabón
  • Trapos para limpiar y secar (que no suelten pelusa 😉 )
  • Cepillo de dientes (uno que ya no uses, no tiene que ser nuevo, ¿eh?)
  • Grasa de litio (para las roscas)
  • Herramientas para desmontar el trípode en caso necesario
  • Guantes si no quieres mancharte de grasa (no imprescindibles)
  • Para los más olvidadizos una cámara para capturar el desmontaje y saber cómo volver a montarlo
  • Para restos visibles de salitre, vinagre
Materiales para limpiar trípode

Pasos para limpiar el trípode en profundidad

1. Desmontar

Normalmente, para limpiar el trípode, no es necesario desmontar las patas por la parte superior, por donde se unen a la columna central. Valora si en tu caso es necesario o no, pero salvo que se te haya caído al agua del mar entero… o alguna otra cosa rara, no te hará falta.

A la hora de desmontar las patas, procura colocar todo junto y en orden para que nada se pierda. Si no tienes seguridad, puedes ir fotografiando el proceso para cuando tengas que hacerlo a la inversa. Un truco ideal para desmemoriados (como yo) y quienes no sean muy duchos en cualquier tipo de montaje. Además de fotografiar el proceso para saber cómo van las piezas, colócalas todas en orden.

Partes del trípode

2. Limpiar

Antes de continuar, debo avisarte de que tomes precauciones con los bordes metálicos de los tubos, con algunos te puedes cortar, así que ten cuidado o utiliza guantes para protegerte.

Limpia las piezas desmontadas una por una con el paño o incluso con el chorro de agua. Si son piezas pequeñas puedes incluso sumergirlas en el agua, como estos topes.

Limpieza de topes del trípode
Sumerge las piezas pequeñas en agua

Para las zonas más escondidas o rincones inaccesibles utiliza el cepillo de dientes, por ejemplo para eliminar arenilla de las roscas.

Cepillo de dientes para limpiar partes del trípode
El cepillo de dientes para los rincones

Si alguna parte ha acumulado salitre de forma que es visible, lo mejor es sumergir en vinagre unos 10-15 minutos y después enjuagar y secar. También hay quien utiliza Coca-cola 😉 .

3. Engrasar

Toca engrasar las roscas, y solo las roscas. Coge un poco de grasa con el dedo (con o sin guantes) y extiéndela.

La grasa que se utiliza normalmente es la de litio porque es la más recomendada para elementos de rosca. Pero cualquier grasa te puede valer. No te obsesiones con esto, seguro que en la ferretería de tu barrio te aconsejan de cine.

Grasa en la rosca del trípode
Engrasando las roscas de las patas

Con lo que sí que tienes que tener cuidado es con no poner demasiada grasa, con que pongas solo un poco en las roscas es suficiente. Si pones demasiado te tocará limpiar el exceso. Y extiéndela bien.

4. Volver a montar

Pues ya puedes volver a armar tu trípode. Si estaba muy sucio verás cómo ahora se abre y se cierra con mayor suavidad (y sin ruido 😉 ).

Cuando montes las patas, enrosca y desenrosca varias veces para que la grasa vaya haciendo su trabajo.

Una vez que has terminado todo el proceso, con el paño húmedo puedes dar un repaso a todo para que no quede ningún resto, sécalo y ya lo tienes listo, como el primer día, para seguir disfrutando de él.

¿Qué pasa si el trípode no se desmonta?

Que no cunda el pánico. No te agobies. Si no se desmonta estíralo completamente, limpia bien cada articulación con agua caliente jabonosa y utiliza un cepillo pequeño (de dientes por ejemplo) para limpiar las ranuras y juntas. Desliza las patas con agua jabonosa varias veces por si hay arenilla dentro de los tubos. Una vez enjuagado, sécalo bien y déjalo extendido para asegurarte que queda bien seco antes de guardar.

El siguiente vídeo está en inglés, pero aunque no hables el idioma, te servirá para ver en vídeo lo que te he ido contando.

Y hasta aquí el artículo de hoy. Si tienes algo que añadir, te animamos a dejar tu comentario, cualquier ayuda será de agradecer.

¿Te ha parecido útil este artículo? Compártelo en tus redes sociales favoritas. Me consta que hay muchos trípodes por ahí con necesidad de que les den un repaso 😉 .

Gracias y hasta la próxima.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *