Si has leído que la fotografía es luz, composición y técnica, has leído bien, es totalmente cierto. Si dominas todos los parámetros anteriores harás fotos correctas, igual que el que sigue una receta a la perfección consigue un plato correcto. Ahora bien, ¿qué diferencia a un buen cocinero de alguien capaz de hacerte soñar con sus platos? ¿Qué diferencia a un buen fotógrafo de uno capaz de removerte las entrañas, de hacerte suspirar, de hacerte exclamar o llenarte los ojos de lágrimas? Pues claro, la emoción, la pasión que transmite en las imágenes, su capacidad para captar instantes capaces de quitarnos el aliento. Ese es, sin duda, el ingrediente más difícil y más importante de cualquier receta. Por eso, la fotografía hay que, primero de todo, disfrutarla, vivirla y sentirla. La técnica sólo es el camino para ayudarnos a materializar esa emoción. En sí misma no vale nada. Pero como siempre, hay trucos que pueden ayudarnos a transmitir emoción o por lo menos a potenciarla. En este caso hablaremos de una de las emociones más agradables que hay. La alegría. ¿Vemos algunos consejos para ayudarnos a transmitirla?

1. La luz

No sé si te habías planteado la capacidad de tiene la luz para transmitir emoción, pero es probablemente tu aliado más importante. ¿Cómo te imaginas una escena alegre? ¿Oscura y tenebrosa? ¿O más bien clara y llena de luz? Seguramente la segunda opción te convenza algo más que la primera, ¿verdad? 😉 Pues vas bien encaminado. Las escenas claras, frescas, luminosas, con fondos blancos, en clave alta, nos inspiran alegría, bondad, felicidad, positivismo, etcétera.

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Escenas con una buena dosis de luz nos inspiran sentimientos positivos

2. El color

Ya hemos comentado alguna vez cómo los colores llevan asociados diferentes sentimientos o estados de ánimo, lo que conocemos como simbología del color. A modo de resumen ultra-rápido podemos decir:

  • Los colores cálidos son: Naranja, amarillo, rojo, marrón, dorado…
  • Los colores fríos son: Azul, verde, violeta…

Cada uno de ellos se asocia a una sensación de calidez y cercanía (cálidos) o frialdad y lejanía (fríos). Si bien puedes transmitir alegría en un fondo azul jugando con el resto de elementos de la imagen, un fondo cálido puede ayudarte mejor a transmitir este sentimiento.

Igualmente, un color depende de si está más o menos saturado (más o menos puro) para transmitir más o menos viveza.  Los colores vivos, en este caso, pueden ayudarte a transmitir jovialidad y alegría también, aunque cuidado con abusar porque demasiada saturación artificial (en el procesado) deja resultados bastante feos (opinión personal).

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Colores vivos y jovialidad

3. Retratos

Si bien la felicidad no se transmite exclusivamente a través de los retratos, sí es cierto que un retrato es, probablemente, la primera imagen que nos viene a la cabeza cuando pensamos en una imagen alegre. Alguien sonriendo, jugando, riendo o saltando, por ejemplo. Eso es porque nos es más fácil asociar los sentimientos si nuestro protagonista es un ser humano con el que empatizamos. Y esas son la mayoría de imágenes que seguramente haremos, así que vamos a ver unos cuantos consejos centrados en este aspecto:

  • La mirada. Los ojos son, generalmente, el primer lugar donde dirigimos la mirada tanto cuando nos relacionamos con otras personas, como cuando observamos un retrato. Cuando alguien sonríe, los ojos sonríen tanto o más que el resto del rostro, de ahí la importancia de enfocar bien la mirada. Es muy decepcionante para el espectador observar una gran imagen con unos ojos expresivos y vibrantes y encontrarlos desenfocados. Por allí se va el 70% de la calidad de tu retrato. Así que no lo olvides 😉
  • La sonrisa. Si bien no es requisito necesario para transmitir alegría en tus imágenes, lo cierto es que una buena sonrisa necesita poco más que añadir.
  • La risa. Obviamente, una buena carcajada transmite alegría, jovialidad y dinamismo. Si la tienes delante, no olvides fotografiarla, si puedes provocarla, no dudes en intentar robarte alguna 😉

La espontaneidad de las reacciones son las que nos dejan mejores imágenes, por lo que procura no forzar nunca una sonrisa o una escena. Es mucho mejor y transmite muchísimo más una jovialidad natural que una sonrisa forzada.

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Risas y sonrisas, símbolos inequívocos de alegría 🙂

4. Busca pequeñas historias

Se dice que la belleza está en las pequeñas cosas. Y aunque precisamente las pequeñas cosas son las más difíciles de ver, si nos paramos a observar, son las que finalmente nos acaban dando mejores resultados. Buscar en la cotidianeidad de aquello que nos rodea y prever situaciones que nos pueden regalar pequeñas grandes historias es un ejercicio que requiere tener los ojos bien abiertos. No subestimes la alegría que puede haber en pequeños gestos del día a día, en un beso de buenas noches, en una buena anécdota sentados a la mesa, en una sorpresa agradable.

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Las situaciones cotidianas son las que nos deparan mejores imágenes

5. Tierna infancia

Si tienes la suerte de tener niños cerca, son una fuente inagotable de situaciones mágicas y alegres por doquier. Para ellos el mundo es un vasto territorio mágico por explorar que les depara sorpresas continuamente. Si los observas cámara en mano bien atento a su espontaneidad, sus juegos, su vitalidad, su imaginación sin fin, te regalarán escenas únicas.

6. Saltos

Los saltos son todo un clásico de las imágenes alegres. En contraluz, de forma individual, en grupo… Los saltos los asociamos a la libertad, a la vitalidad y a la alegría.

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Los saltos son un clásico para transmitir alegría

7. Escenarios

Obviamente hay escenarios más alegres que otros. No es lo mismo una playa en vacaciones que las paredes de tu oficina, un prado lleno de flores o un bosque de hoja caduca en invierno, un cumpleaños o un entierro. Los escenarios también son capaces de transmitirnos pesar o alegría, aprovéchalos para narrar el mensaje de tu historia.

8. Símbolos

En una imagen todo habla y todo ayuda a narrar el mensaje: la luz, el fondo, el color o la ausencia del mismo, la expresión de un rostro, etcétera. Si necesitas ayudarte de elementos para añadir alegría a tus imágenes, no olvides que puedes incluir pequeños detalles que asociemos a la alegría: globos, pompas de jabón, unos patucos de bebé, confeti, un juguete, un anillo de compromiso, una medalla… todo aquello que asociemos a instantes felices o de celebración te ayudará a potenciar el mensaje.

9. Observar

La mejor forma de transmitir alegría es estar atento a potenciales situaciones, porque la alegría es muy espontánea, y la materialización de la misma llega tan pronto como se va. Ser observador activo del entorno que te rodea es lo que, sin duda, te va a funcionar mejor si lo que quieres es captar sentimientos tan espontáneos como este. Ser observador activo del entorno es lo que te convertirá en mejor fotógrafo. Sí, como lo oyes ;-). Y además este consejo vale para todo aquello que pienses fotografiar. Imaginar, componer mentalmente, crear escenarios en tu cabeza, estar bien atento, perseverar y practicar, practicar y practicar. No hay más secreto que ese 🙂

Así que ya sabes, a practicar un poco cada día, sin prisa y sin pausa. Date una vuelta y mira a tu alrededor, seguro que tienes cerca alguna imagen alegre o con potencial para serlo. Y si no la hay, créala 😉 Ah, y no olvides compartir este artículo con alguien más, un poco de alegría extra siempre va bien 🙂 Muchas gracias y hasta la próxima.

5 Respuestas

  1. Carolina

    ¡Muchas gracias por los consejos! Pero tengo una pregunta: ¿qué sucede en el caso de las fotografías de extraños en la calle o en un parque, debo tener un permiso explícito de la(s) persona(s) para publicar mis fotos? Tengo un proyecto en mente pero no tengo muy claro este punto.
    Gracias de antemano y sigan con este increíble Blog.

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