Puede que cada vez que hayas visto el concepto “balance de blancos” hayas saltado con cara de susto directamente al siguiente ajuste, al siguiente artículo, al siguiente capítulo del libro. Te entiendo perfectamente ;-). Es un concepto que crea sopor incluso antes de haber llegado a la “s” de blancos jeje.

Pero lo cierto es que es tan fácil usarlo, tan fácil comprenderlo y utilizarlo en tu favor a la hora de hacer fotografías, que pasar de largo es casi un sacrilegio, porque el balance de blancos no es más que la dominante de color de una imagen. Seguro que alguna vez has mirado con sorpresa una foto que te ha quedado azul o naranja. Qué extraño, ¿verdad? si cuando miraste a través del visor veías una luz perfectamente blanca (o normal, vamos…).

Eso se debe a que nuestro ojo es capaz de procesar a la perfección diferentes temperaturas de color (o dominantes) sin inmutarse, pero lo cierto es que los sensores por el momento no están a la altura, vamos lo de siempre, el ser humano, por el momento, gana a la máquina ;-).

Dicho esto, veamos con profundidad y de forma sencilla, qué es el balance de blancos, para qué se utiliza y, sobre todo, cómo puede ayudarte a mejorar tus fotografías.

¿Qué es el balance de blancos?

El balance de blancos (White balance o WB) es la forma que tenemos de equilibrar una imagen en cuanto a la dominante de color. Lo ideal es que esta dominante sea neutra, es decir, blanca, lo que en la vida real equivale aproximadamente a la luz de las horas centrales del día o a la luz del flash, que también se considera neutra.

Cada tipo de luz y cada momento del día, aunque no siempre sea evidente a primera vista, tiene una dominante de color, lo que también conocemos como temperatura de color. La temperatura de color se mide en grados kelvin, y se clasifican en temperaturas más cálidas (atardeceres, por ejemplo), temperaturas más frías (días nublados) o neutras (ya hemos comentado las horas intermedias del día).

Temperatura de color fría o azulada.

A efectos prácticos, de lo que se trata es de que todos esos tonos que no son neutros, acaben siéndolo ;-).

¿Cómo se ajusta el balance de blancos?

Y dirás: “Vale. Muy bien, pero ¿cómo se hace?” Pues es muy sencillo, compensando unos y otros. Es decir, si tienes una escena demasiado cálida, habrá que añadirle un poco de frío y, si en cambio, tienes una imagen demasiado fría, deberás añadirle algo de calor. Así de sencillo. Esto es lo que el balance de blancos automático de tu cámara hace en esencia.

El gráfico anterior muestra más o menos todas las opciones que nos ofrecen las cámaras para ajustar el balance de blancos de forma manual. De izquierda a derecha tendríamos las luces de tungsteno (las de interior), el siguiente símbolo corresponde a la luz fluorescente, el siguiente al flash, el sol a la luz de mediodía, la nube a un día nublado y, por último, el emoticono de sombra.

¿Y cómo sé qué luz es fría o cálida si yo las veo todas igual?

Diría que con que te aprendas que las luces de interior son cálidas (en general), que flash y luces de mediodía son neutras, y que las sombras o los días nublados son frías, tienes más que suficiente, aunque si quieres profundizar un poco, aquí tienes el listado de las luces más habituales con sus respectivas temperaturas de color (los valores más bajos se corresponden a las luces más cálidas, y los valores más altos a las más frías):

  • 1700 K: Luz de una cerilla
  • 1850 K: Luz de vela
  • 2700–3300 K: Luz incandescente o de tungsteno (iluminación doméstica convencional)
  • 3000 K: tungsteno (con lámpara halógena)
  • 4000–4500 K: Lámpara de vapor de mercurio
  • 5000 K: Luz Fluorescente (aproximado)
  • 5500–6000 K: Luz de día, flash electrónico (aproximado)
  • 5780 K: Temperatura de color de la luz del sol pura
  • 6200 K: Lámpara de xenón
  • 6500 K: Luz de día, nublado
  • 6500–10500 K: Pantalla de televisión (LCD o CRT)*
*Fuente: Wikipedia.

¿Modo manual o automático?

Bien, a pesar de que somos muy fans del control absoluto de los parámetros de la cámara, lo cierto es que el modo automático del balance de blancos (AWB) funciona bastante bien en la mayoría de ocasiones. Es altamente recomendable sobre todo cuando las luces son cambiantes.

Si, por el contrario, te vas a mover un buen rato en un entorno homogéneo en cuanto a tipo de luces se refiere (por ejemplo, dentro de casa) y te lo puedes permitir, lo mejor es que lo configures manualmente para asegurarte un buen resultado. Sea o no bueno el modo automático de tu cámara, tú siempre vas a ser mejor ;-).

Temperatura de color cálida

La magia del RAW

Si eres amante del formato RAW te encantará saber que no sólo es el formato en el que consigues una mayor información para el procesado (y, por lo tanto, mayor calidad), sino que también es el formato que te permite corregir el balance de blancos de la imagen en el procesado sin pérdida de calidad.

Es decir, si estás trabajando en RAW, ni te preocupes del balance de blancos hasta que llegues al procesado ;-). Allí podrás ajustarlo de forma sencilla como tú consideres y con sólo mover un cursor :-).

¿Debe una imagen debe ser siempre neutra?

No, lo cierto es que no ;-). Personalmente, creo que en la mayoría de imágenes la gracia es que los colores sean lo más fieles posible a la realidad que pretendes capturar. Por ejemplo, ¿tiene sentido eliminar la calidez de un atardecer? Si precisamente la gracia está en la calidez de su luz, ¿verdad?

Pero el balance de blancos es, también, un terreno de experimentación personal que puede ayudarte a elaborar tu propio camino expresivo y creativo para con la imagen. Añadir calidez o frialdad a tus imágenes es una forma como otra cualquiera de dar rienda suelta a tu creatividad, de potenciar tu mensaje, en definitiva, de buscar tu discurso fotográfico.

¿Qué te ha parecido? ¿Conocías ya el balance de blancos? Si no es así, espero que haberte acercado a él de la forma más amena posible ;-). Y recuerda, si te ha gustado, compártelo para que alguien más pueda beneficiarse de él. Muchísimas gracias y hasta la próxima :-).

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Una Respuesta

  1. Ricardo Urrea Lores

    Ésta es una de las versatilidades de la fotografía digital que no existía con la fotografía análoga. La caja del negativo o de la diapo indicaba claramente que el balance de blanco ,y también la sensibilidad, eran ( aún lo son) parámetros fijos para cada rollo.
    Excelente artículo.

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