Fotografía de portada cortesía de: cherylholt, Unsplash bajo licencia Creative Commons, y de Dominio Público.

Los 11 Beneficios de Practicar la Fotografía

En el blog te insistimos en muchas ocasiones en la importancia de practicar todos los consejos que os damos. De hecho tenemos la sección del reto semanal en la que cada semana te recuerdo que el objetivo del reto es practicar. Bien, todos sabemos que cualquier actividad es necesario practicarla para aprender, eso no es nuevo, pero hay más. Practicar la fotografía tiene más beneficios de los que tú te crees y es de lo que te voy a hablar hoy. Mi objetivo con el artículo de hoy es motivarte para que desempolves tu cámara y salgas a disparar. ¿Comenzamos? Acomódate porque esto se pone interesante.

1. Aprender el manejo de tu equipo

Lo más común cuando te compras tu primera cámara o te la regalan (si tienes suerte 😉 ) es que te entre la «ansiedad» por estrenarlo y te lances a fotografiar todo lo que veas sin ni siquiera leerte el manual de instrucciones. Es más común de lo que te piensas. Si no estás en este grupo, ¡enhorabuena! Si estás en él, aún estás a tiempo de remediar un mal mayor ;). La práctica te ayudará a manejar tu equipo con ayuda de las instrucciones de tu cámara y de los consejos que puedes encontrar entre los numerosos artículos del blog. Si no practicas, puede que te frustres antes de tiempo y dejes abandonada tu cámara para siempre.

2. Desarrollar el ojo fotográfico

El ojo fotográfico  es un don que puedes tener de «fabrica» si te tocó la varita mágica a la hora de construir tu ADN o una habilidad que puedes desarrollar con la práctica fotográfica. Lo normal es que sea una habilidad a desarrollar, pues la varita mágica de los «dones extraordinarios» es muy exquisita y trabaja en contadas ocasiones, por lo que has de recurrir a la práctica para desarrollar y potenciar esa habilidad tan necesaria en fotografía.

Gracias a la fotografía puedes desarrollar un ojo más sensible a la estética del mundo que nos rodea
Gracias a la fotografía puedes desarrollar un ojo más sensible a la estética del mundo que nos rodea

3. Ver en blanco y negro

Por mucho que la fotografía en blanco y negro siga de moda siglos después y además nos guste por un montón de motivos que hoy no vienen al caso, no todas las fotografías quedan bien en blanco y negro. Es necesario aprender cuáles son las escenas que se ven favorecidas en una escala de grises, aquí te contamos cuáles son, sin embargo, por mucho que te sepas la teoría, sólo lo aprenderás de verdad si practicas, yerras, aciertas, vuelves a errar y acabas acertando, siempre a través de la práctica.

4. Ser capaz de hacer autocrítica constructiva

Cuánto más practiques más mejorarás, y al mejorar te darás cuenta de cuáles son tus fotos que están faltas de vida, con una composición pobre o una luz muy mejorable. Cuando seas capaz de hacer autocrítica constructiva, podrás ser capaz de seguir mejorando. Como ves, es como un círculo «vicioso», practicas, mejoras, te autocriticas y vuelves a mejorar practicando…

5. Ser más veloz

Si conduces, seguro que recuerdas la primera vez que te pusiste al volante y te preguntaste cómo ibas a ser capaz de controlar a la misma vez el embrague, el acelerador, las marchas, mirar por los espejos, estar pendiende del coche de delante y además de no salirte de la carretera. Por supuesto, ¡era inimaginable pensar en poner la radio o bajar las ventanillas! ¿Lo recuerdas? ¿A que lo lograste y además ya no eres ni consciente de que lo haces?

Pues con la fotografía pasa igual. Las primeras veces te tiras media hora ajustando el valor ISO, la velocidad de obturación, la profundidad de campo, el balance de blancos, la medición de la luz, el enfoque, encuadrando, pensando la composición… En definitiva, que como sea una escena fugaz ha desaparecido antes de disparar, haces un churro de foto o acabas usando el modo automático y, la verdad, para eso no quieres una cámara réflex o similar, ¿a que no? Bien, pues todos estos ajustes, son como las marchas, el embrague, los espejos retrovisores, la radio… Llega un momento que lo haces sin pensar, de forma casi automática, lo que te permite una mayor rapidez. Y, claro, ¿esto cómo se consigue…? ¡Bingo! ¡Con la práctica!

6. Lograr escribir historias visuales

Otra vez voy a nombrar a aquellas personas afortunadas que nacen con un don, para recordarte que la mayoría somos seres terrenales que no hemos sido bendecidos por la varita mágica y que conseguimos las cosas con esfuerzo y a base de practicar. Si quieres que tus fotografías tengan un contenido «extra» más allá de la estética, la nitidez o el color, si deseas que tus fotos cuenten una historia, tendrás que practicar igual que debes practicar para mejorar tu ojo fotográfico. Una buena fotografía suele contener una buena historia, ¿tú quieres hacer buenas fotografías? Practica 😉

7. Hacer amigos

Si de verdad llevas la fotografía en la sangre, sales con tu cámara, te acercas a la gente, vives las escenas, conoces a tus retratados para lograr un retrato que emocione y que cuente algo… Seguro que acabas haciendo amigos. La fotografía, igual que cualquier otro hobby, une a las personas que la comparten. Y no me refiero a las amistades virtuales que puedes hacer en los foros, en las redes sociales de fotografía o similares, eso al fin de cuentas son contactos, puede que con alguno de ellos acabes teniendo más «amistad», pero si no te conoces en persona, si no tienes una charla cara a cara y compartes tu pasión en vivo y en directo, no será lo mismo. Igualmente, si dejas tu cámara metida en un armario, las únicas amigas que puedes hacer son las polillas 😉

8. Emocionar

Si te gusta la fotografía es porque tienes un puntito de artista y por si no lo tenías claro, el arte tiene como objetivo principal emocionar. Puedes leerte este artículo y olvidarlo a las veinticuatro horas, o puedes leerlo y seguir los consejos cámara en mano para aprender de verdad a emocionar.

La fotografía es emoción.
La fotografía es emoción.

9. Amortizar tu equipo

Cuando te compras una cámara réflex (o cualquier otra cámara que se compra una persona aficionada la fotografía con controles manuales), estás haciendo una inversión importante, y más cuando te da por ampliar el equipo e inviertes en otros accesorios, sean objetivos o cualquier otro artilugio fotográfico, que es lo habitual. Bien, ¿a que nadie quiere hacer una inversión para nada? Nadie se compra un coche para tenerlo en un garaje, ni un teléfono móvil de gama alta para tenerlo en un cajón guardado, ¿verdad? Pues tener tu cámara metida en su funda en un armario es lo mismo, un crimen, sí, sí, un crimen, tirar el dinero, ¡con lo que cuesta ganarlo! Si no quieres que te ocurra esto, dale uso.

10. Aumentar la autoestima

Esto puede sonar a venta de humo o psicología barata, pero en realidad no es así. Cuando desarrollas una habilidad que te gusta, que se te da bien… hace que te sientas mejor, que adquieras más seguridad en determinadas circunstancias (más de un bochorno he pasado yo porque me han pedido fotos y me han salido un churro o me he tirado tres horas ajustando o buscando con los botones…). La práctica hará que controles este arte y que te sientas bien disparando y compartiendo tus logros.

Creo que diez beneficios son más que suficientes para convencerte, ¿no crees? Si no ha sido así, me he reservado para el final el más importante. Si te gusta la fotografía es porque te divierte y no te puedes divertir si no la practicas. Sí, a veces también es frustrante (que levante la mano quien no haya pasado por ahí), aun así, a pesar de las frustraciones, un hobbie es para divertirse, y si no lo practicas, ¿dónde está la diversión?

Me harás feliz si me dices que te he convencido y más feliz si me ayudas a convencer a otras personas que andan algo despistadas a sacar sus cámaras del rincón oscuro en el que las guardan. Comparte este artículo en tus redes sociales favoritas y si te ha gustado… ¿por qué no darle un «me gusta»? Un millón de gracias por leer mis humildes consejos y ¡hasta la próxima!