Mascota amazon Danbo haciendo fotos
Fotografías cortesía de Simon Migaj, egil sjøholt, Brandon Morgan, Element5 Digital, Alex Andrews, C. Cagnin, THE COLLAB., Jim Varga, Antonio E. Ojeda bajo licencia Creative Commons.

Fotógrafos opuestos, ¿en qué polo estás?

Hoy te traigo un artículo en clave de humor. Somos tantas las personas aficionadas a la fotografía que el saco en el que estamos incluye muchísimos tipos de fotógrafos, con sus distintas formas de pensar y de actuar. Creo que como en todo hay rasgos que van desde un polo opuesto al otro.

De hecho, puede que en algunos casos te muevas entre un extremo u otro, según la etapa o tu proceso de aprendizaje. En otros casos es una cuestión de personalidad tan arraigada que es difícil cambiarnos 😉 . Pero estoy segura de que en algunos casos te vas a reconocer y vas a sonreír, sea cual sea la disciplina fotográfica que practiques.

Y de eso se trata, veámonos con un poco de humor. Más sonrisas y menos píxeles 😉 .

  1. Contorsionista vs. Perezoso
  2. Disparador compulsivo vs. reservado
  3. Perfeccionista vs. relajado
  4. Tecnológico vs. vintage
  5. Meticuloso vs. despistado
  6. Nocturno vs. diurno
  7. Réflex vs. móvil
  8. Forista vs. tras-tón
  9. Cazador vs. pescador
  10. Nostálgico vs. pragmático
  11. Callejero vs. casero
  12. Retocador vs. antiedición
  13. Aventurero vs. artista

1. Contorsionista vs. Perezoso

Está el que es capaz de tirarse al suelo, asomar más de medio cuerpo por un precipicio, trepar una pared, adquirir postura de contorsionista o colgarse de un árbol para lograr la foto que quiere. Puede hacer cualquier acrobacia arriesgada para la cámara y peor aun, para sí mismo, si la foto lo vale.

Y está el que no se mueve de su sitio porque le invade la pereza, la foto tiene que ir hasta él pase lo que pase, si está sentado como si está de pie. Se conforma con lo que aparece en el encuadre, que para eso está Photoshop y los objetivos zoom 😉

¿Te identificas con alguno?

Fotógrafo tumbado en el suelo para fotografiar a un skater

2. Disparador compulsivo vs. reservado

El compulsivo (o ansioso) nació con la era digital. Yo me declaro presa de este grupo, muy a mi pesar, y es que no me doy cuenta de la de disparos que hago casi iguales hasta que tengo que editarlas. Ahí es cuando casi que me caigo de espaldas y me entran los sudores fríos, pero luego, cuando estoy con la cámara, se me olvida o algo posee mi dedo y le da al disparador como si no hubiera un mañana.

Por contra, están los que analizan muy bien antes de disparar. No tienen problema de espacio en las tarjetas ni discos duros porque se lo piensan mucho antes de apretar el obturador, o lo tienen muy muy claro o no afotan. «Si hay que hacer una foto se hace, pero hacerla «pa´ná» es tontería», es el lema del reservado.

3. Perfeccionista vs. relajado

Para el perfeccionista ninguna foto es lo suficientemente buena, ni las suyas ni las de los demás. Todas tienen un defecto, una pequeña aberración cromática, un mínimo viñeteado, o cualquier otra distorsión de objetivo le hace tanto daño a los ojos como a un escritor una falta de ortografía. Por no decir un fallo en la nitidez o cualquier otro error, pues los considera imperdonables. Desde un punto de vista técnico, jamás podrás hacerle una crítica. Ya se las hace él mismo 😉

Por el lado contrario están los relajados que no ven tanto los fallos sino la historia. No les importa un horizonte torcido si el gesto de la persona que sale le gusta, o que la foto no esté demasiado nítida si la postura está como a le gusta. O da igual, si tienen el recuerdo de este momento, no les importa que aparezca detrás un contenedor de basura.

4. Tecnológico vs. vintage

El tecnológico conoce todas las cámaras del mercado, suspira con cada nuevo modelo, con cada nuevo avance que aparece y no hay objetivo que no haya probado. El equipo nunca es lo suficientemente bueno, siempre hay algo que le llama como un canto de sirena. Bucea por las páginas de reseñas de cámaras como si fueran su segunda casa y ninguna terminología tecnológica se le escapa.

En el polo opuesto de este tipo de fotógrafo está el vintage, le vale con una sola cámara mientras haga fotos decentes siempre que sea bonita y con diseño retro. La inspiración empieza en los objetos que le rodean, por lo que la cámara no iba a ser menos. Frecuenta las tiendas de diseño y los mercados vintage. Adora el grano y los filtros vintage.

joven con un montón de cámaras colgadas del cuello

5. Meticuloso vs. despistado

El meticuloso es la envidia de muchos. Su equipo siempre está impecable. Cada vez que regresa de una sesión limpia escrupulosamente desde el trípode hasta el sensor y lo deja todo perfectamente guardado y ordenado. Preparado para volver a usar la siguiente vez como si de un equipo nuevo se tratara. Cada cosa está en su lugar dentro y fuera de la mochila, así que puede encontrar lo que busca sin ni siquiera mirar.

Ejem, ejem, con el despistado hablo con conocimiento de causa y que no se ofenda nadie que yo soy la primera que ha ido a hacer fotos y llevaba la batería medio descargada, o la tarjeta llena. Otro de mis despistes fue irme con el trípode y no llevar la zapata rápida, o ponerme a disparar y al cabo de un rato darme cuenta de que el valor ISO estaba a un nivel altísimo (le di sin querer) y eché a perder unas cuantas fotos 🙁 De estas puedo contar muchas, he aprendido con los años, pero sigo haciendo de las mías, no tengo remedio… (dicen que me viene de familia). Lo encontrarás buscando las llaves, volviendo a casa porque se le ha olvidado algo o preguntándose dónde carajos había aparcado el coche.

Y tú, confiésalo, ¿eres de los míos o más de los primeros?

6. Nocturno vs. diurno

Hacer fotos de día no es ningún aliciente para el fotógrafo nocturno. Prefiere el silencio de la noche, el abrigo de las estrellas y las velocidades lentas. La frontal es su mejor amiga. Lo encontrarás por la ciudad o por el campo, pero siempre cuando se ponga el sol.

fotografía nocturna con cielo de estrellas y silueta con frontal

Por el contrario, el fotógrafo diurno es más de luz solar, le gusta fotografiar bien entrado el día, con mucha luz, exposiciones rápidas, la actividad de la calle, la luz dura para crear contrastes y dramatismo o los colores vivos. Puede madrugar, pero no le pidas que se vaya contigo por la noche a hacer fotos porque de pensarlo se duerme en el sofá. Se ha dejado todas las energías durante el día 😉

7. Réflex vs. móvil

En un lado tenemos al purista de la réflex, el que piensa que no se puede hacer fotografía si no es con una cámara réflex, nada de Evil, ni de compactas y para qué hablar del móvil, todo eso son sacrilegios. «Si no está hecha con una réflex, no es fotografía», es su lema.

Y en el extremo opuesto está el fotógrafo móvil que teniendo una cámara en el móvil para qué va a cargar con una cámara y mucho menos réflex, si total, para subirlas a las redes sociales le vale perfectamente, muy probablemente sus fotos no van a ver la luz más allá de una pantalla.

8. Forista vs. tras-tón

Forista, dícese del habitual de los foros, especialmente el de la marca de la cámara. Tiene respuestas para todo y todos, dedica generosamente gran parte de su tiempo a iluminar al resto con su extenso conocimiento en la materia y acumula casi tantos mensajes en su haber forista como disparos fotográficos. Su saber fotográfico se mide con estrellas. Son el ángel de la guarda de muchos recién llegados. Lo encontrarás en Nikonistas, Canonistas, Sonystas y otras páginas acabadas en -istas

En el polo opuesto está el que no es que no informe, es que ni se informa. Lo de la formación o los conocimientos fotográficos, sean técnicos o de índole más artística, no van con él. Prefiere el método tras-ton en exclusividad. Pero como cree que lo de aprender es por ciencia infusa, pasado un tiempo acaba frustrándose después de gastarse una pasta en equipo pensando que éste le iba a solucionar sus problemas.

9. Cazador vs. pescador

El primero es aquel que sale a cazar la foto, recorre la ciudad o el campo buscando la foto que llevarse a casa. No le importa caminar con tropecientos kilos de equipo a la espalda si con eso logra llevarse a casa su trofeo. Un buen calzado lo considera casi tan esencial como la óptica y es casi tan escurridizo como una buena instantánea callejera, cambia tanto de sitio como las condiciones de luz en un día parcialmente nublado.

Y en el punto opuesto al activo cazador, tenemos al pescador, esa persona colmada de paciencia que espera el tiempo suficiente para capturar el momento justo, el instante preciso. Cuando encuentra un lugar que le llama la atención, se aposta en el ángulo perfecto y espera a que acontezca lo que dará sentido a su fotografía, aquella persona, animal o escena que encaja a la perfección con el escenario.

Chica corriendo con fachada de pies de corredor encima de su cabeza
¿Cazador o pescador? Fotografía de @antonioeojeda

10. Nostálgico vs. pragmático

El nostálgico conserva todas las cámaras que han pasado por sus manos desde que tuvo la primera. Incluso colecciona cámaras antiguas, funcionen o no, aunque sea por el simple placer de disfrutar viéndolas en una estantería. Lo encontrarás en mercadillos y tiendas de segunda mano buscando algún tesoro que llevarse a casa.

El pragmático es un asiduo de las páginas de segunda mano, no pierde el tiempo ni el dinero, en cuanto algo no usa o no le convence, a la página de compra-venta. Está al día de todas las ofertas de segunda mano y no se pierde ni una. Su día a día es un compra-vende-compra y se sabe todos los truquis.

Colección de cámaras antiguas y vintage

11. Callejero vs. casero

Pescador o cazador, el callejero suele llevar un equipo ligero y se recorre las calles de forma incesante buscando ese instante perfecto o el lugar en el que esperarlo. Conoce las calles aledañas como la palma de su mano y no pierde ocasión de salir a afotar, o de disparar, aunque sea de camino al supermercado. La observación es su punto fuerte y la calle el oxígeno que le da la vida. Es fácil adivinar que lo encontrarás en la calle.

Pero también está el casero, cualquier excusa es buena para no salir de casa. Bien para echarse en el sofá con una mantita a editar fotos, a ver un buen documental de fotografía, para practicar sin salir al portón o para lo que le apetezca. Es habitual que acabe montándose un estudio casero.

Fotógrafa mirando cámara en la calle

12. Retocador vs. antiedición

Al retocador le da igual como salga la foto, para eso está Photoshop y el resto de editores. Pongo aquí, quito allí y muevo acá. Le gusta más estar delante del ordenador y crear sus propios mundos que lograrlos in situ. Estar empantallado le produce más placer y/o satisfacciones que pelearse con los botones de la cámara en la escena. También es fácil adivinar dónde es habitual encontrarlo 😉 .

En el extremo opuesto está el purista antiedición que considera que cualquier programa de edición y retoque es obra del mismísimo Satanás, y que toda foto debería salir lista de la cámara. Para este tipo de fotógrafo, todo lo demás no es fotografía. Lo encontrarás a miles de kilómetros de cualquier editor fotográfico.

Ordenador con Photoshop en pantalla y al lado cámara y objetivos

13. Aventurero vs. artista

La adrenalina es la droga del aventurero. El riesgo corre por sus venas tanto como el amor por la fotografía. Aventura y fotos van de la mano para este tipo de fotógrafo que encontrarás escalando montañas, en el polo norte, colgado de una cuerda debajo de un puente o en cualquier lugar en el que a tus padres les daría un infarto solo de imaginarte allí.

El tomar una foto para el artista es la culminación de un proceso creativo que puede haber durado meses. La idea, la maduración de esta, la búsqueda del momento perfecto, la sintonía con sus emociones, el lugar ideal, etc… Todo ha de estar en armonía como los colores de una paleta. Cada fotografía es una obra de arte que crea a partir de un lienzo en blanco. Habitual de museos, galerías de arte y salas de exposiciones.

Fotógrafo con equipo de aventura preparado

¿Y tú? ¿Con cuál te identificas?

Que quede claro que ninguno de estos tipos de fotógrafos es mejor ni peor que el resto. Y que, por suerte, ni todo es blanco ni todo es negro, también hay grises. La forma de ser o en que veas la fotografía no te hace mejor ni peor fotógrafo, ni peor ni mejor persona, sin embargo, ver estas casuísticas con humor te hará reírte de ti mismo, de la vida y ver que hay más seres como tú, que no eres un bicho raro y que en esta gran comunidad hay un montón de gente que entiende tus manías aunque tu familia no las comprenda jamás 😉 . Queridos lectores y lectoras, no estáis solos 😉 .

¿Y tú? ¿Con cuál o cuáles de estos tipos de fotógrafos te identificas más?