portada para artículo de fotografía de fauna salvaje
Fotografías cortesía de Jason Charles Hill y Pedro Adalia bajo licencia Creative Commons.

Cómo contar historias en la fotografía de fauna salvaje (y emocionar)

En este nuevo artículo nuestro Autor Invitado Pedro Adalia te sumerge en la fotografía de fauna salvaje y da un paso más para que consigas contar historias y emocionar con tus imágenes.

Pocas experiencias purifican tanto el alma como contemplar a un animal salvaje en su medio natural: fuerza, fragilidad e incluso admiración son emociones que nos inundan casi al momento. Todo amante de la naturaleza entenderá el porqué de este comienzo lleno de poesía. Como fotógrafo de vida salvaje busco la mirada, el sentimiento y, en definitiva, el alma de los animales.

En este artículo te mostraré algunos de los trucos para transformar la fotografía en la mejor manera de acercar posturas con nuestros vecinos los animales, a los cuales, a veces, olvidamos pertenecer. Ya sea un safari en África, una expedición a Laponia o un paseo por el parque del Retiro, la naturaleza se abre ante nuestros ojos de mil formas y colores. Estar en el lugar y momento adecuado es primordial pero, llegado ese instante, ¿cómo contar la historia que hay detrás?

Bien es sabido que el uso de un buen teleobjetivo (más de 300mm) es indispensable para poder captar los detalles a una distancia prudencial (recuerda que estamos frente a animales salvajes, un poco de cabeza, por favor), sin embargo no todo son grandes o pesadas lentes, un gran angular, por ejemplo, puede ayudarte a retratar al animal en su entorno, lo que crea una sensación de inmensidad o soledad realmente impactante.

Felino salvaje caminando fotografiado con teleobjetivo
¡Estate alerta! la naturaleza sacará todo su arsenal para cautivarte

Impacto creativo

Los tres parámetros básicos en la toma de cualquier fotografía tienen, en consecuencia, un decisivo impacto creativo en la imagen final. En la fotografía de fauna, donde muchas veces la luz es escasa o el sujeto no posa para nosotros, es de vital importancia conocer “el otro lado” de estos parámetros y sus posibles usos.

Velocidad de obturación para fotografía de fauna salvaje

La archiconocida velocidad de obturación puede sernos de gran ayuda para aumentar o disminuir el movimiento y el consecuente desenfoque del sujeto. 

Para obtener una imagen nítida y estática, se requiere una velocidad de obturación elevada. Cuanta más baja sea la velocidad, mayor será la sensación de movimiento en la imagen final, esto nos da un sinfín de posibilidades para tomar fotografías creativas, novedosas o nunca antes vistas. Os dejo un listado orientativo con las velocidades más utilizadas en la fotografía de fauna (según el efecto que queramos conseguir):

1 / 60s para tomas donde queremos introducir sensación de movimiento
1 / 320s para sujetos estáticos
1 / 500s para grandes animales de movimientos lentos
1 / 800s para herbívoros como ciervos, roedores o antílopes ¡que siempre se mueven y tiemblan!
1 / 1000s para escenas que suceden rápidamente
1 / 1600s para aves posadas
1 / 2500s hacia arriba para aves en pleno vuelo donde queremos congelar el movimiento de las alas

Apertura utilizada para fotografía de fauna salvaje

La apertura tiene el impacto más creativo. Además de permitir la entrada de mucha luz, una amplia apertura (f/2.8, f/4, f/5.6) proporciona una profundidad de campo muy baja, lo que lleva a un mayor desenfoque del fondo de la imagen. 

Gráfico de apertura de diafragma
Apertura de diafragma

Se puede usar una baja profundidad de campo para aislar a un sujeto de su fondo, mientras que una mayor profundidad de campo mostrará al animal en su entorno con total nitidez.

ISO en fotografía de fauna salvaje

El papel del ISO en la fotografía es obligar a la cámara a ser más sensible a la luz en momentos en los que hay poca disponible. El ISO es un arma de doble filo pues puede ser nuestro mejor aliado en la oscuridad ya que aporta ese extra de luminosidad en condiciones de poca luz (amanecer y atardecer cuando los animales son más activos) pero por otro lado un abuso en los niveles ISO provoca un molesto ruido en la fotografía final.

Pero que no cunda el pánico, pues la mayoría de cámaras réflex permiten dar grandes resultados incluso a altos niveles ISO y, en caso de necesitarlo, siempre podremos reducir el consecuente ruido mediante el uso de Lightroom o Photoshop.

Monos fotografiados captando parte de su personalidad
Busca la personalidad de cada animal

Configuración para fotografía de fauna salvaje

En la fotografía de fauna, rara vez el modelo está por la labor de ayudar, es por eso que muchos fotógrafos recurren a los modos semiautomáticos de sus cámaras, lo que permite evitar fallos de cálculo en situaciones adversas y de luz cambiante. ¡Úsalos para no perderte nada!

Modo prioridad de apertura

A o Av según el modelo de su cámara, este modo permite elegir la apertura de diafragma y, según el ISO marcado, la cámara calculará la velocidad de obturación necesaria para obtener una imagen correctamente expuesta.

Modo prioridad de obturación

S o Tv según la cámara, en este modo, eliges la velocidad de obturación deseada y la cámara calculará la apertura en base a los valores de los niveles de luz de la escena, el modo de medición elegido (puntual, matricial o ponderado al centro) y el valor ISO que tengamos en ese momento.

Mirada de leona con enfoque en los ojos
Enfoca a los ojos, ¡ellos también hablan!

Contando historias en fotografía de fauna salvaje

Como fotógrafos muchas veces nos centramos en tomar la foto “perfecta”, es decir, aquella que cumple todas las reglas que casi nos obligan a memorizar (regla de los tres tercios, encuadres convencionales…) pero ¿qué es una foto perfecta? ¿Aquella que sigue los cánones ya prestablecidos?

En mi opinión, una fotografía debe transmitir al espectador aquello que sintió el fotógrafo en el momento de hacerla o aquello que trató de captar en ella y para ello, muchas veces es necesario olvidarse de la teoría y dejarte llevar.

Los animales están llenos de sentimiento y, si sabes observar, te regalarán escenas duras y bellas a partes iguales, las cuales son muy fáciles de llegar a humanizar y empatizar con ellas. En definitiva, a veces, para contar una historia es necesario arriesgar. Veamos algunas de las técnicas que puedes utilizar para transmitir con mayor intensidad en la fotografía animal.

El arte del desenfoque

Juega con los enfoques. Permitir aislar al animal de su entorno o mostrar la escena de una forma diferente crea imágenes mucho más atractivas. También es buena idea colocar elementos intercalados en la imagen que al desenfocarlos crean una atmósfera muy peculiar.

El animal en su entorno

Cuando veas un bonito encuadre en el que puedas mostrar al animal dentro del propio paisaje que lo rodea no lo dudes ¡dispara! Esto le dará a la imagen una curiosa sensación de inmensidad.

Enfoca a los ojos

Los ojos son el espejo del alma y en los animales no iba a ser menos. Una mirada salvaje puede trasmitirlo todo: terror, felicidad, tristeza, maternidad e incluso ira. Para darle un toque mágico, te recomiendo que, dentro de lo posible, te coloques al nivel de sus ojos, pues el impacto visual será mucho mayor.

¡Arriesga! ¡Rompe las reglas!

Busca ese encuadre novedoso que a simple vista parece imposible. Captar planos cercanos también es una buena forma de transmitir (piel, plumas, ojos, cuernos, manos…).

Busca lo raro

Lo que más me apasiona de la fotografía animal es la incertidumbre, pues nunca sabes qué te va a regalar la naturaleza, horas y horas de espera que pueden terminar con mi paciencia o con una fotografía soñada.

Trata de conseguir imágenes novedosas en las que los animales muestren actitudes casi humanas, eso ayudará al espectador a empatizar aún más con ellos.

Dale a la poesía

El don que nos separa del resto de animales es la palabra, ¡úsalo! Y no, no hace falta ser Pablo Neruda para poder crear emociones, basta con utilizar tus propias palabras para contar aquello que pretendes transmitir con tu fotografía. Acompaña tus fotografías con esa historia triste, anécdota graciosa o choque de realidad que muchas veces necesita el espectador.

Prueba nuevas técnicas

Hay muchas formas con las que poder tomar imágenes curiosas en las que los animales son los protagonistas: zooming, barridos… Dependiendo de las condiciones del medio te animo a intentar las llamadas claves altas y bajas que, según el tipo de luz disponible, pueden ser una gran forma de retratar a los animales.

Las fotografías en clave alta muestran un sujeto sobre un fondo prácticamente blanco y para ello necesitamos una luz dura y un sujeto oscuro. Este tipo de imágenes transmiten sentimientos de calma y alegría. Sirven para retratar paisajes o planos cercanos.

Las imágenes en clave baja son aquellas en las que el sujeto queda aislado en un entorno de poca luz o, dicho de otra forma, con un fondo negro. Las claves bajas expresan lo contrario: dramatismo, tristeza o agresividad. Son muy usadas en la toma de retratos.

Fauna salvaje en clave alta
Las claves altas permiten crear escenas idílicas como esta

Uso del blanco y negro

Me declaro fan incondicional del mundo monocromático. El efecto blanco y negro permite congelar los detalles de una forma mucho más impactante dándole ese toque atemporal tan atractivo. Este estilo de fotografía permite que luces, texturas y sombras, tus mejores aliados, resalten mucho más dando esa sensación de dramatismo.

Colmillo y textura de piel de elefante
La piel del elefante en contraste con el blanco de sus colmillos

La esencia de cualquier fotografía se basa en la luz del entorno en el que nos encontremos y saber jugar con ella puede ser tan complicado como gratificante. ¡No temas darle a lo antiguo!

Edición

Tampoco hay que olvidar que la edición es una parte primordial de la fotografía, es la manera que tienes de dar a tu obra ese toque personal que te distingue de los demás artistas.

Otros aliados

En el mundo de la fotografía no está mal contar con algunos “aliados del fotógrafo” como por ejemplo a la hora de estabilizar una imagen. Lo reconozco, con un pulso cómo el mío (para robar panderetas), tirar a pulso se convierte, a veces, en un trabajo de alto riesgo y, aunque el estabilizador con el que cuentan la mayoría de cámaras y teleobjetivos es más que suficiente, recomiendo el uso de una bean bag en caso de ir en un vehículo (una especie de almohada o saco de semillas donde apoyar la cámara con comodidad) o encontrar un punto de apoyo natural que permita obtener un buen plano.

El uso de un monopié puede ser otra opción en caso de tener uno ya comprado o cuando no encuentres otro apoyo.

En cuanto al trípode lo veo innecesario en la mayoría de los casos, puesto que tus actores rara vez posarán para ti cómo y dónde quieres.

También puedes hacer uso de los llamados hides, estructuras cubiertas que te mantienen oculto ante los atentos ojos de los animales, lo que te permite acercarte mucho más a tu objetivo. Pueden ser o bien particulares o bien de pago (mucho más grandes y a menudo colocados en lugares estratégicos donde se reúnen los animales).

Sin embargo tus mejores compañeros de viaje serán la paciencia, el conocimiento y, cómo no, la suerte. Al tratar con animales salvajes, de carácter impredecible, es de vital importancia conocer su comportamiento y costumbres (lugares de reunión de especies, zonas de agua, pasos de fauna, espacios con abundancia de presas…). Un buen madrugón, una larga espera, un clima no siempre favorable… hasta que al final, aparece, cosa que puedo asegurar que hace olvidar todas las penurias pasadas.

Ave fotografiada en blanco y negro con simetría de las alas en armonía
La naturaleza está llena de armonía y belleza

La fotografía como salvación

Es bien sabido por todos que el mundo es un lugar cada vez más triste y solitario, donde el hombre parece luchar contra una naturaleza de la que él mismo depende. La destrucción de hábitats, el calentamiento global o la extinción masiva de especies, son términos que nos llenan de temor y tristeza pero que, al final, se convierten en indiferentes.

El ser humano parece aprender sólo a través de hechos o experiencias propias, de ahí la importancia de contar historias, no sólo de tomar fotografías. Con la fotografía podemos emocionar e incluso hacer despertar en los demás la “obligación” de cuidar aquellos lugares y personajes que captamos. ¿Por qué es tan importante un elefante? ¿Y un tritón? Haz saber al mundo que formamos parte de un mismo equilibrio en el que todos dependemos de todos.

Y recuerda, no hay que irse al otro lado del mundo para inmortalizar momentos dignos de cambiar conciencias. ¡Sal, admira, apunta y dispara!

Este es un artículo de Pedro Adalia. Puedes seguir su trabajo en su web y en su perfil de Instagram.

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