A pesar de que empieza a implantarse cada vez más la tendencia de los currículums sin fotografía, lo cierto es que en algunas zonas del planeta parece que aún andamos lejos de prescindir de ella. Así que una buena fotografía de currículum se convierte en algo esencial a la hora de encontrar trabajo, porque, nos guste o no, suele formar parte de la primera impresión que recibe la persona que lo lee sobre nosotros. De una fotografía de currículum se puede extraer muchísima información, más allá de si somos más o menos guapos, jóvenes o mayores, nuestra imagen habla de nuestra personalidad, de nuestro perfeccionismo, pulcritud, e incluso de nuestro carácter. No transmite la misma impresión un selfie hecho con el teléfono móvil espatarrado en la playa que una foto de estudio profesional, ¿verdad? 😉

1. Acude a un profesional

Es la mejor forma de asegurarte de tener buenos resultados a la hora de conseguir una buena fotografía de currículum. Los estudios donde se realizan este tipo de imágenes ya cuentan con un fondo o una iluminación correcta para que tu imagen sea satisfactoria. No obstante, a muchos de nosotros no nos gusta que nos hagan este tipo de fotos, ¿me equivoco? Y luego la consecuencia es que sales con una cara que ejem… se parece poco a la buena impresión que quieres transmitir sobre ti. Para ello no te queda más remedio que hacerlo tú mismo, lo que te permitirá hacer un número ilimitado de pruebas hasta que te satisfaga el resultado.

2. Utiliza un trípode

O tienes un amigo o amiga con unas cuantas nociones de fotografía o lo mejor es que la fotografía la organices tú mismo, que sí las tienes 😉 Para ello, lo mejor es que te hagas con un trípode y un disparador remoto. Si la fotografía es para otra persona, puedes trabajar a mano alzada siempre que dispongas de luz suficiente para que la imagen quede perfectamente nítida.

Utiliza un trípode

2. Escoge un fondo adecuado

Es importantísimo que seas cuidadoso con el fondo. Nada de hacerse fotos en la cocina, con la tele encendida detrás, o tomando algo en la terracita de turno. Descuidar el fondo transmite poca seriedad o dejadez. Es tan fácil como buscar un fondo neutro de color sólido. Puedes usar una pared lisa de tu casa o de algún exterior. Si quieres ser algo más original, puedes contextualizar tu imagen con otro tipo de fondos, por ejemplo exteriores, pero siempre escogidos cuidadosamente y con especial cuidado para que no te resten protagonismo.

3. Plano medio

A menos que busques ser modelo de ojos o de nariz lo ideal es que huyas de los primerísimos primeros planos 😉 Aunque está bastante extendida la idea de que una foto de cv debe ser simplemente una foto del rostro, un plano medio es ideal, ya que nos permite mostrar mucho más sobre nosotros que un simple rostro. Un plano medio habla de nuestra pose, nuestra indumentaria, nuestra expresión, etcétera.

Plano medio

4. Comodidad

Para evitar poses forzadas que se reflejan en nuestra expresión, lo mejor es buscar una posición en la que estés cómodo, te sientas relajado y, por lo tanto, tu personalidad fluya de forma natural ante la cámara. Puedes apoyarte ligeramente en una pared (ojo con las sombras que puedas proyectar detrás) o sentarte en una silla o en un taburete.

5. Punto de vista

Toda inclinación de la cámara respecto al protagonista de la imagen, debes tenerla en cuenta a la hora de hacer cualquier fotografía porque, aunque parezca algo rebuscado, lo cierto es que tanto una escena ligeramente picada como una contra picada, transmiten sensaciones totalmente diferentes. Por ejemplo, si picamos el punto de vista (la cámara ligeramente por encima del sujeto retratado), la sensación que transmitimos al espectador de la imagen, es de humildad o fragilidad. En cambio, si contra picamos ligeramente el ángulo (de abajo arriba), la impresión es de fortaleza y grandeza. Por otro lado, un punto de vista en un ángulo recto, crea un efecto de empatía entre el sujeto y el espectador, así como estabilidad y paz. Escoger uno u otro dependerá de tu personalidad e incluso del puesto al que optes.

6. El rostro y su expresión

Por mucho que no hagamos un primer primerísimo plano, el rostro es, probablemente, lo que más analizamos los seres humanos unos de otros. La mirada o la expresión son tu principal carta de presentación. Una ligera sonrisa y una mirada directa y amable a cámara (por supuesto evitando fruncir el ceño u otra actitud similar 🙂 ) suele ser lo más aconsejable. Aunque, por supuesto, depende de ti, de tu personalidad y de lo que quieras transmitir.

Cuida la expresión

7. La iluminación

Lo más fácil es que trabajes con luz natural, a poder ser, la luz suave de las primeras y últimas horas del día, que es la más favorecedora para cualquier retrato. Esta luz es suave, cálida y difusa, así no crea sombras molestas en el rostro y favorece de forma natural los rasgos. Prueba a acercarte a las ventanas. Si la luz es demasiado fuerte, utiliza una cortina fina a modo de difusor.

Si necesitas trabajar con flash, rebótalo en alguna superficie clara o hazte con una pantalla difusora para el mismo. La luz directa del flash suele ser demasiado dura y nos deja imágenes frías e irreales. Ah, y del integrado de la cámara, mejor no hablamos, sólo olvídalo 😉

Aprovecha la luz natural

8. Trabaja con grandes aperturas de diafragma

No diré que utilices la máxima apertura de diafragma por si acaso tienes un rey de los objetivos de apertura f/1.4, porque sería demasiada poca profundidad de campo, pero sí que trabajes con aperturas grandes. No sólo te permitirá aislar a tu protagonista para centrar tu interés en el desenfocando el fondo, sino que tendrás más luz con la que trabajar, lo que te permitirá utilizar velocidades de obturación más elevadas para evitar trepidación o movimiento en la imagen.

9. Mirada a cámara y el foco en los ojos

Recuerda que es un imagen más informativa que artística y lo importante que es la mirada cuando queremos retratar a alguien. ¿Verdad que una mirada a cámara es más natural que una que mire en otra dirección? Igualmente, recuerda enfocar bien los ojos; un buen foco en los ojos ya es media imagen conseguida 🙂

Mirada a cámara y el foco en los ojos

10. Vestuario

No descuides tu apariencia, recuerda que te he recomendado un plano medio, lo que implica que, de cintura para arriba por lo menos, tu vestuario va a ser parte protagonista de la escena, igual que tu peinado, tu barba o tu maquillaje, si lo llevas. Todo debe adecuarse al tipo de trabajo al que postulas. Imagino que si eres profesor de surf en una playa de Hawai no necesitarás necesariamente vestir de riguroso traje oscuro, pero si postulas para un cargo de directivo en un banco, no hay duda de que sí.

11. Utiliza siempre una imagen actualizada

Utiliza siempre una fotografía lo más reciente posible. Cuando encontramos por fin una imagen en la que nos vemos bien, en la que nos reconocemos, nos gustamos y creemos que habla a la perfección de nosotros o que nos ha funcionado bien un tiempo, solemos acomodarnos en ella y explotarla al máximo. Pero el tiempo pasa, y por muy bien que te conserves no te engañes, envejeces 😉 No valen fotos de hace 10 años, ni con 15 Kg menos o más. Tu imagen debe ser lo más fiel posible a tu yo actual, de lo contrario la impresión que recibirá quien te entreviste cuando te conozca, será de engaño. Mala forma de empezar, ¿no crees?

12. Realiza varias pruebas

No tengas miedo a hacer varias pruebas y quedarte con la imagen que más te satisfaga, la que mejor pienses que te representa y la más adecuada para el puesto al que optas.

Eso es todo. ¿Qué te han parecido estos consejos?, ¿añadirías alguno más? Espero que te haya resultado de utilidad este artículo. Si es así, ya sabes, compártelo en tu red social favorita. Muchas gracias y hasta el próximo artículo 😉

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2 Respuestas

  1. Saúl

    Muy buen reportaje, buenos consejos que se puede tomar en cuenta al momento de hacer la toma fotográfica.

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  2. Ma jose

    Yo soy fotógrafo profesional, una fotografía para curriculum no es una fotografía de carnet. Hay que saber para qué tipo de trabajo te vas a ofertar y de acuerdo a eso hacer una serie de tomas, las primeras no sirven normalmente porque se está más nervioso. Pero un buen profesional no va a parar hasta sacar lo o mejor del cliente.
    Por eso lo estoy de acuerdo en que una fotografía de currículum se la haga uno mismo. Hasta nosotros mismos acudimos a compañeros para hacernos fotografías.

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