Fotografías cortesía de: vin ganapathy, magicake, beludise, Monoar, StartupStockPhotos, jarmoluk bajo licencia Creative Commons.

9 Pasos Para Llevar a Cabo Tu Primer Proyecto Fotográfico

¿Te has planteado alguna vez realizar un proyecto fotográfico y no sabes por dónde comenzar? Cuando una persona lleva algo de tiempo «atrapada» en el océano fotográfico, pasado el miedo inicial, los primeros aprendizajes y las primeras frustraciones y comienza a sentirse cómoda con su cámara, comienza a picarle el gusanillo de realizar su propio proyecto. Si eres de estas personas a las que ya le ha picado, sea el gusanillo o sea el moscardón 😉 , te interesa quedarte, pues hoy voy a contarte los pasos que debes dar para llevar a cabo tu primer proyecto fotográfico.

Antes de lanzarme a contarte cómo llevar a cabo tu primer proyecto fotográfico, creo que he de hacer un pequeño inciso para explicarte qué es y cómo diferenciarlo de una serie. Un proyecto fotográfico es un conjunto de imágenes que tienen un principio y un fin, que tratan sobre un tema en concreto. En las imágenes influirá la personalidad, la cultura y la forma de entender el mundo de la persona que lleve a cabo el proyecto, en este caso tú. Ha de tener una coherencia narrativa y estética, y cada imagen ha de cumplir un objetivo dentro del mismo. Un proyecto fotográfico implica esfuerzo, paciencia y dedicación.

¿En qué se diferencia de una serie? Pues en la complejidad, en la preparación, en el mensaje… Una serie es simplemente un conjunto de fotografías con el mismo tema. Te pueden servir fotografías que tenías de hace tres años y las que realices dentro de cuatro, por poner un ejemplo. Se te ocurre hacer una serie de farolas, pues recopilas tus fotos o cada vez que salgas con tu cámara te dedicas a fotografiarlas. Un proyecto requiere mucho más, planificación, metodología, temporalización… Pero no te agobies que te lo cuento y verás que es muy fácil de entender 😉

  1. Cuándo
  2.  La idea
  3. Documentación e investigación
  4. Guion del proyecto y planificación
  5. Equipo
  6. Recursos
  7. Captura la idea
  8. Selección y edición
  9. Muestra

1. Cuándo

Cuando sientas que necesitas contar algo, compartir algo. No se trata de hacer un proyecto porque sí, sino porque necesites llevarlo a cabo. También para ponértelo como ejercicio práctico con la intención de mejorar tu técnica. Para juguetear simplemente vale con que empieces con una serie fotográfica, es decir, que elijas un tema y realices varias fotografías del mismo tema siguiendo más o menos una coherencia estética y de formato. Un proyecto requiere implicación, tiempo y esfuerzo, por lo que debes tener claro que quieres hacerlo para no tirar la toalla a la primera de cambio.

2. La idea

Puede que la idea del proyecto ya te ronde un tiempo por la cabeza porque estés pensando en un tema en concreto. Si es así es porque ese tema te motiva lo suficiente. Si has de partir de cero, lo primero y más importante es que encuentres un tema no solo que te motive, sino con el que quieras o necesites implicarte, que sea algo que te toque el corazón, que quieras defender, compartir o denunciar, sobre todo si se trata de un proyecto social. Pero sea cual sea el tema, tiene que moverte por dentro para que no te desanimes.

Para el primer proyecto te recomiendo que comiences con algo que tengas a mano. Si te propones fotografiar la forma de vida de las tribus del África Septentrional cuando vives en España y no tienes un euro para viajar, pues difícilmente conseguirás tu propósito. Mejor empieza por fotografiar la vida de tu barrio o las tribus urbanas de tu ciudad 😉

Cuando se trata de practicar, hay varios proyectos muy conocidos, como el 365 días, o 52 semanas. Sobre todo el primero requiere de mucha dedicación. Si es tu momento y te llama… ¡adelante! Si no, aquí tienes algunas otras ideas. Y si sientes que necesitas contar algo pero no sabes el qué, tal vez te ayude pensar en tus libros, canciones y/o películas favoritas, es muy probable que encuentres un tema recurrente entre ellos. Indaga por ahí 😉 Puedes hacer un proyecto sobre cualquier cosa que te venga a la cabeza y ¡te motive!

El origen del proyecto
El origen del proyecto

3. Documentación e investigación

No te vas a librar de esta parte. Un buen proyecto fotográfico requiere que investigues sobre él, que profundices en el tema, que te documentes y conozcas todo (o casi) todo lo referente a él. Para poder contarlo debes conocerlo bien, además es la única manera de ser honestos, si hablas (aunque sea a través de tu cámara) sobre un tema, tendrás que ceñirte lo más posible a su realidad, a no ser que tu proyecto fotográfico sea un proyecto de fantasía que os curréis entre tu imaginación y tu programa de edición favorito 😉 En ese caso tendrás que pensar si el proyecto es para ti o quieres compartirlo y que despierte interés. Si buscas esto último, antes de seguir adelante piensa si realmente habrá un público al que dirigirte.

Si el tema es muy cercano a ti, como por ejemplo un autorretrato al día, pues igual no tienes que investigar mucho, ahora bien, si quieres mostrar «Un día en la vida circense» o «Costumbres del pueblo X», por poner dos ejemplos, sí que debes indagar un poquito.

4. Guion del proyecto y planificación

Ya tienes la idea, de qué va el tema de tu proyecto y lo que quieres contar. Ahora toca guionizarlo, es decir, ponerle un título al proyecto y organizar las ideas, definir cómo vas a contarlo, más o menos en cuantas fotografías, si el fin es para una exposición o un libro (estos detalles marcarán la forma de realizar el trabajo), qué objetivo tiene cada foto o el trabajo en conjunto. Te puede ayudar realizar algunos bocetos, no es necesario que dibujes muy bien, simplemente que te sirva para establecer de antemano qué y cómo lo quieres fotografiar. Por ejemplo, si deseas fotografiar un día en la vida de una cantante, estaría bien que primero pasaras un día con ella, conocer sus hábitos y después definir con qué escenas y cómo quieres contar «su día».

Ayúdate de bocetos
Ayúdate de bocetos

También te puede servir un esquema de en qué posición estará el sol en las diferentes horas del día en un determinado lugar, las posturas que quieres que tenga tu modelo o en qué lugar de la escena deseas colocar el atrezo que tienes preparado.

La planificación es lo más importante en un proyecto. Dejar aspectos al azar te puede arruinar el trabajo justo cuando estás a punto de finalizarlo. Ata todos los detalles en esta fase del proyecto.

Planifica
Planifica

Otro de los aspectos más importantes, por eso lo he dejado para el final, es la temporalización. Debes definir cuánto tiempo te va a llevar este proyecto. Cuidado con no embarcarte en proyectos demasiado largos en las primeras veces, ideal 1-3 meses pues la energía acaba perdiéndose y te desmotivas. Poco a poco podrás planear proyectos más ambiciosos, hay quien se embarca en proyectos que duran ¡casi toda una vida! Pero como he dicho, para comenzar no es lo más recomendable 😉

5. Equipo

Ya tienes la idea, el guion de lo que quieres contar y el plan de cómo lo vas a ejecutar. Con esta información, deberás decidir qué equipo necesitas aparte de tu cámara: objetivos, iluminación, trípode, etcétera. Si te falta algún material para lo que necesitas transmitir y tu economía te lo permite, aprovecha la oportunidad para adquirirlo. Si no es el caso, puedes probar con el alquiler, el préstamo o reajustar tu plan y pensar cómo lo puedes llevar a cabo con el equipo del que dispones. Lo último que debes hacer es darte cuenta de todo esto en el instante de disparar una foto. Debes haberlo planificado de antemano. Recuerda que no es una foto aislada con la que dispones de amplio margen de improvisación, esa imagen es parte de un todo, una pieza del puzle que debe encajar a la perfección con el resto, de lo contrario quedará incompleto o peor aún, con una pieza mal colocada 😉

Elige el equipo
Elige el equipo

6. Recursos

En función de lo ambicioso que sea tu proyecto, es probable que tengas que echar mano de ciertos recursos como modelos, atrezo, transporte… Esto no es algo que te deba frenar, sin embargo, para una primera experiencia, te recomiendo que simplifiques al máximo. Una vez que te estrenes, que sepas de qué va todo y encuentres tus propios fallos para poder corregirlos, podrás ir poniéndote metas más complejas. Pasito a pasito los caminos se construyen mejor 😉

7. Capturar la idea

Ahora viene la parte más apasionante del proyecto, la que más nos emociona como amantes de la fotografía que somos. Disparar, capturar la idea que tienes en mente y que has plasmado en papel. Seguro que es con la que más disfrutas, sobre todo si has realizado el trabajo previo de planificación. De lo contrario, los contratiempos pueden aguarte la fiesta 😉

8. Selección y edición

Esta parte suele ser bastante tediosa lo cual no significa que sea menos importante. De hecho, una mala selección puede convertir lo que sería un brillante proyecto en un trabajo que pase desapercibido. Es muy importante seleccionar las imágenes que mejor cuenten la idea, que tengan una unidad, una continuidad. Imagínate una novela, muy bien escrita, fluida, con unas descripciones maravillosas y una prosa que enganche y, sin embargo, que en conjunto no tenga sentido. Las imágenes del proyecto han de seguir un hilo narrativo, a la vez que han de tener suficiente fuerza e historia por sí mismas. Todas deben encajar a la perfección, si alguna no termina de hacerlo y te tienta porque te gusta especialmente, no te arriesgues. Y, si tienes dudas, siempre puedes pedir una opinión externa. A veces estamos tan inmersos que nos cuesta ver objetivamente.

En cuanto a la edición, puesto que todas las imágenes forman parte de un conjunto, mejor que las edites a la vez para que sean lo más homogéneas posibles.

9. Muestra

Y después de todo este esfuerzo, ¡es hora de mostrar tu trabajo! Tal vez el proyecto nació con una idea clara de cómo iba a ser mostrado, o tal vez es algo que hayas ido decidiendo por el camino. Si aún no lo has hecho, piensa de qué forma se lucirá más y dónde. Si quieres editar un libro, publicarlas en una galería on line o montar una exposición, por ejemplo. En este último caso también tienes que pensar en qué soporte y tamaño quieres imprimirlas para mostrarlas. También puedes un video con él, como hizo este señor con sus autorretratos diarios entre 1987-2010:

Exposición
Exposición

¿Te animas? Seguro que te supondrá una gran experiencia y en el blog esperamos con impaciencia los resultados 🙂

Si te ha parecido interesante te invito a compartirlo en tus redes sociales favoritas, ¡igual alguno de tus contactos necesita esta información para lanzarse! Gracias y hasta pronto.