Lo has utilizado ya unas cuantas miles de veces pero, ¿te has planteado cómo funciona realmente un fotómetro?, ¿sabes sacarle el máximo provecho?, ¿sabes que hay vida más allá del integrado en tu cámara? Pues si nunca te has planteado estas preguntas o si lo hiciste y no diste con la respuesta, espero que el artículo de hoy te sea de ayuda 🙂

¿Qué es un fotómetro?

Para empezar, si queremos ser perfeccionistas, cuando nos referimos al fotómetro, deberíamos hablar de exposímetro, porque no todos los fotómetros están diseñados para medir la luz, también los hay diseñados para medir la temperatura de color (colorímetro) y no para ofrecernos unos valores de exposición. En cambio, los exposímetros, como su nombre indica, sí están diseñados para ofrecer valores de exposición.

El exposímetro (o fotómetro para los menos perfeccionistas) está diseñado para medir la intensidad de la luz de la escena y en base a ésta, nos da unos valores de exposición determinados (velocidad de obturación y/o diafragma dependiendo del modo de disparo en el que estemos trabajando).

Una vez aclarada la terminología, seguiremos como hemos estado haciendo toda la vida, con el término fotómetro que, a los que no habíamos pensado en usar colorímetros, ya nos va bien 😉

Fotómetro externo de luz incidente

¿Qué tipos de fotómetro existen?

Básicamente hay 3 tipos de fotómetros: los que miden la luz reflejada, los que miden la luz incidente y los que pueden medir los dos tipos de luces.

Fotómetro (o exposímetro) de luz reflejada

El fotómetro o exposímetro de luz reflejada mide la luz que reflejan las personas u objetos que estamos fotografiando. Esto significa que los valores de exposición que nos ofrecerá el fotómetro de luz reflejada, dependerán de los tonos que tengan los objetos, ya que los objetos o personas con tonalidades más claras reflejan más luz que los objetos o personas con tonalidades más oscuras.

Es decir, una persona de tez blanca dará unos valores de exposición diferentes a una persona de tez más oscura.

El fotómetro que integra tu cámara es uno de estos 🙂.

Ventajas: Viene integrado en tu cámara, no te lo puedes olvidar, no te lo tienes que comprar, no lo tienes que cargar y, si llegas a conocer bien sus carencias, puedes funcionar perfectamente con él en la mayoría de situaciones.

Inconvenientes: Puesto que no refleja la luz real, sino la que reflejan las cosas, es muy fácil que se pierda en situaciones donde tenemos varias entradas de luz, o en situaciones donde abundan los tonos claros (pensando que hay más luz de la que en realidad hay y consecuentemente subexponiendo la escena) o donde abundan los oscuros (pensando que hay menos luz de la que en la realidad hay y consecuentemente sobreexponiendo la escena).

Es decir, el fotómetro integrado funcionará bien cuando los tonos de la escena se acerquen al gris medio, que es el tono de reflectancia que se considera estandar para una escena, y el que utiliza para trabajar. Cuanto más se diferencie de ese tono, más posibilidades tienes de tener una exposición errónea.

¿Recuerdas que alguna vez hemos hablado de cómo los paisajes nevados engañan al fotómetro haciéndole pensar que hay más luz de la que en realidad hay?, ¿y de cómo el valor que nos da, hace que la nieve quede gris en vez de blanca al intentar compensar lo que considera un exceso de luz? Bien, eso es culpa del fotómetro de luz reflejada.

Escenas muy claras o muy oscuras confunden al fotómetro de luz reflejada que nos da exposiciones erróneas si no sabemos compensar la escena

Fotómetro (o exposímetro) de luz incidente

El fotómetro o exposímetro de luz incidente mide la intensidad de luz real de la escena que incide en el sujeto independientemente del objeto o persona que estemos fotografiando y nos ofrece unos valores de exposición en consecuencia. Es decir, sea el objeto blanco, negro o marrón, el valor de exposición que este nos ofrezca será el mismo.

Ventajas: Es el que nos permite conocer realmente la luz de la escena independientemente del color o tonalidades de la misma. No se pervierten así los valores de exposición y no se engaña al fotómetro.

Así mismo nos permite conocer el valor de las diferentes luces de una escena, qué diferencia exacta de diafragmas hay entre unas luces y otras (contraste de luces), y qué intensidad de luz real tiene la escena.

Consecuentemente, es el más preciso de los dos.

Inconvenientes: Hay que comprarlo, cargarlo, aprender a utilizarlo, y no olvidárselo 😉

El fotómetro de luz incidente permite conocer la luz real de la escena

¿Cómo funcionan?

Ya hemos comentado que los fotómetros miden la luz (reflejada o incidente) y nos proporcionan unos valores de exposición en principio correctos para la luz de la escena que tenemos delante.

Cómo funciona el fotómetro de luz reflejada

En el exposímetro integrado de luz reflejada que posee nuestra cámara, es muy importante escoger correctamente el tipo de medición necesario para cada escena y saber interpretar el resultado,  ya que de ello dependerá la correcta o no exposición de la toma.

  • Matricial o evaluativa: Toma las referencias de exposición de diferentes puntos repartidos en el encuadre y nos propone una exposición media en base a las diferentes luces. Funciona bien en la mayoría de ocasiones donde no hay demasiado contraste entre luces y sombras.
  • Puntual: Mide exactamente en el punto que le indicamos en la escena, centrándose en él y obviando el resto de luces. Funciona bien cuando tenemos mucha diferencia de luz entre nuestro centro de interés y el resto de la escena.
  • Parcial: Parecido al puntual pero abarca algo más de zona en la imagen para valorar la exposición.
  • Ponderada al centro: Realiza la medición en la zona central de la imagen a la que da prioridad, aunque tiene en cuenta el resto de luces de la escena.

Así mismo, deberemos escoger un modo de disparo. Si escogemos el modo manual, somos nosotros los que deberemos adaptar los valores del triángulo de exposición (ISO, velocidad de obturación y apertura de diafragma) en función de lo que nos marque el exposímetro integrado en la cámara.

Si escogemos un modo de prioridad, el fotómetro o exposímetro nos ofrecerá el valor de la otra variable del triángulo de exposición. En cambio, si escogemos el modo automático, la cámara realizará los ajustes necesarios de velocidad de obturación, apertura de diafragma e ISO que considere oportunos.

Una vez escogidos el modo de medición y el de disparo, deberemos interpretar la medición que nos ofrece el exposímetro, y eso lo hacemos a través del histograma. El histograma nos ayuda a saber si la exposición es correcta. Es decir, no sólo si hemos hecho los ajustes correctos para que la medición en el fotómetro quede a ¨0¨, sino saber si hemos sabido interpretar bien la exposición que nos ofrece, consiguiendo finalmente una imagen acorde a la escena.

Cómo funciona el fotómetro de luz incidente

Como ya hemos comentado antes, el fotómetro de luz incidente es el que mide la intensidad de luz de la escena real, independientemente del tono que posea todo aquello que aparece en ella.

  1. Debemos escoger una ISO de forma manual, la misma para la cámara que para el fotómetro externo.
  2. Después debemos escoger una velocidad de obturación e indicársela tanto a la cámara como al fotómetro externo.
  3. Una vez tengamos los ajustes anteriores, mediremos la luz de la que queremos saber los valores de exposición. El fotómetro nos dará un resultado en forma de apertura de diafragma. Si variamos la ISO o la velocidad de obturación, el diafragma variará para darnos un valor de exposición correcto.

¿Necesito uno externo?

Si bien el fotómetro de luz incidente (externo) es mejor que el interno de luz reflejada de nuestra cámara, lo cierto es que éste último suele ser más que suficiente para desenvolvernos en la mayoría de las situaciones. Antes de desecharlo, lo principal es aprender cuáles son las limitaciones de nuestro fotómetro integrado, cuando falla y por qué, y los trucos con los que podemos solucionarlas.

Ahora bien, si lo tuyo es el retrato o la fotografía de producto, entonces no dudaría, iría a por uno de luz incidente sin pensarlo demasiado 😉

Espero que te haya sido de utilidad, la clave de todo, como siempre, mucha práctica, muchas situaciones, muchos errores y sólo algo de teoría 😉 . La mejor escuela está ahí fuera esperando que salgas a fotografiarla ;-). Ah, pero antes de que salgas por piernas a por ello, recuerda compartir este artículo con todo aquél o aquella que creas que pueda estar interesado o interesada. Muchas gracias y hasta la próxima.

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2 Respuestas

  1. Pedro

    Me viene muy bien el tema de exposímetros para ver si me podes aclarar una duda que tengo. Tengo una d5300 y entre varios objetivos un rokinon 8mm con chip de enfoque. La cuestión es la siguiente, usando la cámara en modo manual, si el exposímetro lo pongo en cero, la foto sale considerablemente sub expuesta, y para que salga bien, el exposímetro lo tengo que correr bastante a la derecha, para que te des una idea, no se exactamente cuento, pero supongamos que tengo 10 barritas entre el punto medio y el extremo derecho, lo tengo que correr 6 o 7 para que la foto salga bien. Lo que me llama la atención, es que usando modos automáticos la foto sale correcta, y solo me pasa con este objetivo, desde ya muchas gracias, muy interesante el artículo.

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    • Iaio Atamian

      Pedro, generalmente el límite de sobre exposición de las cámaras está bastante lejos del centro del exposímetro de la cámara y es por eso que es mejor “sobre exponer” un poco la fotografía teniendo en cuenta ésto para lograr una exposición correcta. No sabría indicarte a ciencia cierta que puede estar pasando porque necesitaría hacer yo mismo las pruebas pero no parece nada muy grave. Saludos.

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